Sermón: Día de Pascua 2014

“Regresando a Galilea”

Texto: Mateo 28:1-10

Oración: Dios de la resurrección, Dios del regreso, se levanta y nos devuelve a nosotros mismos, y el uno al otro hoy. Aleluya, aleluya, amén.

Ha resucitado, y va a Galilea para reunirlos de nuevo; allí lo verán.

De todos los lugares que podría ir, después de ser muerto durante tres días y de repente despertar otra vez: Jesús escoge Galilea. De todas las personas podría asustar primero: Jesús elige a las mujeres.

Usamos palabras y frases tan triunfantes para la resurrección. “Conquistó la muerte”. “Vencido a la muerte”. Hay un himno viejo en inglés que dice: “De la tumba resucitó, con un triunfo glorioso sobre sus enemigos.” Pero, cuando nos alinean estos con las palabras de Mateo, suenan un poco demasiado, no? Más como una película de Hollywood. Menos como la vida, muerte y levantamiento de alguien que realmente conocemos y amamos. Y, porque en la realidad, conocemos y amamos a Jesús, yo creo que podemos hablar de la resurrección en la manera que hace Mateo: más dulcemente, más extraño, más suavemente que generalmente es permitido. Sin duda, la resurrección es poderosa. Pero no es el cine. Es poderoso en esa forma tan cerca de nosotros, que casi nos hace sentir un poco tímida. Porque nos recuerda del poder que está a nuestro alrededor en la vida cotidiana. Nos confronta con nuestro propio poder de resucitar.

Mateo nos cuenta que las primeras personas a quien Jesús se apareció, despues de la resurrección, fueron las Marías. Y el primer lugar para que se dispuso era Galilea. Significan en ambos casos que nuestro Salvador resucitado mantiene la misma opción preferencial para los pobres y los oprimidos que expresó durante su ministerio terrenal. Sabemos que las mujeres en el tiempo de Jesús afrontaron la privación diaria en una sociedad que no pensó que ellas eran humanas iguales. Especialmente las mujeres como la Magdalena, que tenían una reputación. Como ella ganó esa reputación no es muy importante: ya entendemos cómo las historias pegan a una persona. Sabemos muy bien cómo las sociedades pueden marcar una persona para toda la vida, como peligrosa o impura por un acto cometido simplemente para alimentar a ti mismo, tus hijos, cuando no tienes mejor opción. Y especialmente cuando eres pobre, estas cosas te pegan. Los antecedentes penales– un registro criminal– te pegan. Pero sin embargo, Jesús es más cerca… más pegajoso. Incluso la muerte no pudo romper los lazos entre él y estas mujeres. Al mundo que le había crucificado, las mujeres como la Magdalena eran y son las últimas. Pero a nuestro Dios resucitado, fueron y son las primeras.

Como María Magdalena, Galilea también tenía una reputación. Por un lado, parece una elección natural para Jesús; si yo estuviera durante tres días y tuviera la oportunidad para una visita más, elegiría seguramente mis queridos. Mi pueblo, mi hogar, mi familia. Pero no podemos decir que este es simplemente una mensaje de la importancia del hogar. Recuerden, ustedes, como era Galilea. Galilea era pobre, rural.  Estaba lleno de campesinos rebeldes y mal pagados, y de la fuerza policial Romano que les maltrataron. Y es el primer lugar que Jesús quiere ir. No puede ni siquiera esperar a las Marías, es tan ansiosos para volver. Sólo había pasado un poco de tiempo, pero se perdió tanto! Los Galileos, como las mujeres, el pueblo elegido de Jesús.

Es muy importante para nosotros saber que Jesús viene a las Marías y a Galilea primeramente, porque no este no es un evento único. Es una ley. Dios siempre se mostrará a las Marías y los Galilees primero. Todos podemos participar en la vida de la resurrección. Pero si queremos saber como es, o qué signos y maravillas van a llegar, tenemos que girar hacia las Magdalenas y los Galileos de nuestra era, y les pregunta: ” ¿Qué es la resurrección para ustedes?” Si no entendemos qué significa la resurrección para los pobres y oprimidos, no podemos entender lo que significa para el mundo entero. Tenemos que regresar a Galilea, con el Jesús resucitado, antes de que podamos regresar a nosotros mismos.

¿Dónde está Galilea para ustedes hoy? ¿Quiénes son sus Marías?

Yo tenía una especie de viaje de regreso a Galilea el pasado año. Fue después de que perdí a mi abuelo.  El se suicidó. Tuvo un caso rápido de la demencia. También fue un veterano, y comenzó a tener alucinaciones terribles. No pudimos encontrar ningún doctor para ver lo en tiempo suficientemente. Cuando mi pareja y yo volamos al otro lado del país para su funeral, mi abuela era todavía en un estado de choque después de encontrar él. Nuestra familia observaron como una vigilia con ella, en su casa, en turnos. La primera noche que pasamos allí, dormimos en la cama de mis abuelos, porque mi abuela no podía dormir allí.  En medio de todas las traumas, las sábanas no habían cambiado desde la última noche que mis abuelos durmieron juntos allí. El cuarto todavía olía a mi abuelo. Era como durmiendo en una tumba vacía.

Pero despúes. Unos días más tarde.

Despúes de que hemos enterrado mi abuelo, después de que nos ayudaba a mi abuela a través de la agonía de ordenar sus cosas, después de que nos habían viajado al lugar donde él ayudó a criar nuestra familia: mi abuelo comenzó a visitar cada uno de nosotros, en nuestros sueños. Eran sueños dulces, comicos, mundanos. Él siempre estaba haciendo las cosas que había hecho en la vida: arreglando los coches de la familia, ayudando a alguien mover casa, dando un paseo para alguien a su trabajo. Y parcece que eran divertidos esos sueños, para él: en la mía, se presentó con todo su pelo, más flaco, 15 años más joven. En nuestra experiencia partida del dolor, y sobre todo, en el cuidado que practicabamos a mi abuela: mi abuelo era presente entre nosotros más que nunca. Y todavia es. Él está tan presente conmigo ahora, me recuerda quién soy y de dónde soy cada día. Pero tuve que regresar a mi Galilea primeramente para reunir con él. Mi familia tuvo que viajar a ese lugar de lucha, de miedo, de frente a verdades dolorosas sobre la injusticia de este mundo. Tuvimos que cuidar uno a otro, a través de la agonía. Y lo que Dios requiere de nosotros en nuestras propias familias no es menos que Dios requiere de nosotros como sociedad. Este tipo de trabajo, esta manera en que llevamos las cargas de otros, es lo que se necesita si queremos un vistazo de la resurrección. Esta es la forma en que construimos el Reino en la tierra como en el cielo.

Regresen a Galilea y regresen a sí mismo esta Pascua. Regresen a las partes de su propia vida y su propia historia, donde hay lucha o dolor. Esperen con esas cosas un minuto. Simplemente esperen, y escuchen. Veanlos en la manera en que Jesús vio a que estaba en Galilea, mas de la lucha.  Porque el tambien vio en este lugar la esperanza. Resistencia. Sabiduria. Sientanse con todas estas cosas como si estuviera sentado con sus amigos. Verdaderamente, eso es como la resurrección de Jesús. Y la familiaridad no la hace débil o menos especial.  La resurrecion debe parecer familiar, posible, e intima a nosotros.  Porque tenemos que imitarla. Dios no necesita una historia como una pelicula, con efectos especiales. Dios necesita seguidores. Regresen a Galilea.  Regresen a hogar, a si mismo.  Regresamos.

Amén. Aleluya, aleluya.

 

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About aaron

Catechist at Chaplains on the Harbor.
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