Sermón: Primer Domingo de Cuaresma 2014

“La Ayuna Colectiva, La Salvación Colectiva: Una Huelga de Hambre Contra El Diablo Y El Imperio”

Texto: Mateo 4:1-11

Oremos: En el nombre del Padre, y el hijo, y el Espíritu Santo.  Amen.

En realidad, la Cuaresma no es una estación basada en nuestra pureza individual.  No es una oportunidad simplemente para dejar de fumar, dejar de tomar café, o dejar de comer la carne.  Verdaderamente Jesús no luchó contra Satanás en el desierto para impedirnos de comer chocolate.

El lucho de Jesús contra el diablo es una lucha contra la injusticia social.  La vida cotidiana de Jesús en Galilea estaba inmersa en la brutalidad económica y militar del Imperio Romano.  No hay ningún parábola, ni historia de milagro, ni una sola palabra del Evangelio que podemos entender fuera de esta realidad de sufrimiento.  Leemos hoy:

El diablo lo llevó a un cerro muy alto, y mostrándole todos los países del mundo y la grandeza de ellos, le dijo: —Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras.

Uno de las prácticas más crueles del Imperio Romano fue la práctica del “triunfo.”  Cuando el ejército romano colonizó a un territorio nuevo, se devolvieron a Roma para hacer un desfile de todos los cautivos, los esclavos, y las riquezas robadas por el ejército.  Este desfile de humillación se llamaron el Triunfo.  Y solamente diez o veinte años antes del Evangelio de San Mateo fue escrito, el ejército romano invadió al Judea–la tierra natal de Jesús– y trajo los sobrevivientes en cadenas a Roma, para el Triunfo. Josephus, el historiador, lo describió como “un río de riqueza”: el oro, el marfil, las sedas moradas.  Las carrozas de la procesión fueron llenas de imagenes de la guerra contra Judea– escenas como el ejército romano quemando los campos de la cosecha, matando a los inocentes, destruyendo los lugares más sagrados a la gente de Jesús.  Incluso las tabletas de la ley judía fueron incluidos en el desfile, en burla, como si fueran una broma.  Al fin de la procesión, los líderes de la resistencia judía fueron ejecutados y la ciudad de Roma tuvo un día festivo.  Todo fue hecho en el nombre de la paz y la prosperidad del imperio.

Debemos tener este imagen del Triunfo Romano en nuestras mentes cuando escuchamos al texto de hoy:

El diablo lo llevó a un cerro muy alto, y mostrándole todos los países del mundo y la grandeza de ellos, le dijo: —Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras.

Jesús le contestó: —Vete, Satanás, porque la Escritura dice: “Adora al Señor tu Dios, y sírvele sólo a él.”  Entonces el diablo se apartó de Jesús, y unos ángeles acudieron a servirle.

San Mateo entendió cómo se construyen los imperios.  Jesús entendió cómo se construyen los imperios.  La riqueza de un imperio siempre depende en la explotación y la muerte masiva.  Jesús rechazó la oferta de Satanás porque vio que se empapó en la sangre y la miseria de la opresión.

Esos fueron tiempos terribles, tanto como hoy. Este país ha hecho guerras internacionales, sin parar, por los últimos trece años.  Y aquí, nacionalmente, hay 3.5 millón personas sin casa y 18.5 millón casas abandonadas— es decir, hay más de 5 casas abandonadas para cada persona que falta un hogar en este país.  Mientras todo, los ingresos de Wall Street– el Bolso de Nueva York, el calle de los banqueros– crecen más y más cada año.  El imperio se enriquece al emperador, y deja el resto de nosotros en desolación y muerte.

Pero ya tenemos todo lo que necesitamos, en Cristo, para romper el yugo de opresión.  Y estamos rodeados de gente que sigue en los pasos de Jesús.  Ayer yo recibí la noticia que 1.200 inmigrantes encarcelados en el centro de detención de Tacoma han estado en una huelga de hambre desde el viernes. Ellos están ayunando en protesta a las deportaciones que rasgan los de sus familias; en protesta a las condiciones en que viven, sin comida decente y sin atención médica; y en protesta a su trabajo obligado de cocinar y limpiar para toda la cárcel allá por el salario de un dólar cada día. Como represalia, los carceleros del centro ha empezado quitando las almohadas, las mantas y la ropa de los ayunados. Los prisioneros han quedado con literalmente nada más que sus cuerpos, sus mentes y su sentido de la degradación. Pero como Cristo frente el diablo, ayunan todavía. No lo hacen como individuales superficialmente piadosos sino como un cuerpo colectivo: roto pero fiel.  Sufriendo pero llena de coraje.

Nadie puede resistir al imperio solo.  Aún Jesús tenían los ángeles y sus discípulos esperando en él después de su lucha contra el diablo. La tentación de maltratar y explotar a los hijos de Dios vendrá a cada uno de nosotros, a tiempo. Seremos tentados a imitar al emperador en lugar de Jesús, y tenemos que estar preparados para esa prueba. Entonces, sí, asumir como individuos las disciplinas que se fortalecerán donde necesitan ser fortalecidos. Pero sea cual sea su práctica es esta Cuaresma, asegúrense que le preparen para estar de pie y durar para la liberación colectiva — la salvación colectiva. Su relación personal con Jesús sólo es tan fuerte como nuestro colectivo salud como una sociedad, como una creación. Si esto suena demasiado ambicioso, bueno!  Es el punto.  Jesús confrontó al diablo. Tomamos en serio su ejemplo.  Yo digo: es la Cuaresma. Dale, Satanás.  Nos estamos preparando para usted.

Advertisements

About aaron

Catechist at Chaplains on the Harbor.
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s